sábado, 6 de diciembre de 2008

El Matrimonio (Adultez Joven o Temprana).


En el matrimonio se da principalmente, la tarea de la intimidad (donde puedo abrirme con el otro sin confundirme). La gran mayoría, tanto hombres como mujeres, se casa en este período (25-34 años). Implica, además, la posibilidad de ser padres, el complementarse y completarse, diferentes tareas y necesidades psicológicas, interdependencia, necesidad de amor. Lo que se construye entre ambos es un espacio psicológico común (con proyectos de pareja). Establecer una pareja exige el establecimiento de un compromiso con el otro (se renuncia a otras alternativas de pareja, también se renuncia a otras relaciones que compitan con la relación de pareja); de no pasar por alto la individualidad; para hacer el proyecto hay que negociar; hay construcción de la identidad de pareja que pasa por el proyecto común, su realización; hay una fusión de identidades (no sólo para satisfacer al otro, sino para lograr una identidad común). Una relación madura debe tener:
  • Capacidad de sentir culpa, preocupación y el deseo de reparar las actitudes agresivas. Significa que predominan los sentimientos amorosos por sobre los agresivos. La pareja se hace cargo de sus propios conflictos y no los ventila con los demás.
  • Capacidad de entablar relaciones duraderas, donde hay una apreciación de la pareja y no hay una tendencia explotadora (dominado-dominador), sino cooperación.
  • Tener una escala de valores, asumiendo la responsabilidad ética del compromiso que se establece con el otro.
  • Integración de la genitalidad al vínculo amoroso, se reconoce y respeta al otro conjuntamente y se busca la felicidad en la sexualidad.
Pero luego de todo esto, ¿en que nos basamos para encontrar, siendo adultos, una pareja? Aquí tenemos dos teorías que engloban el importante acontecimiento, que es elegir nuestra pareja:
  • Teoría de relación objetal: (complejo de Edipo): Se tiende a buscar una pareja que se relacione de alguna manera con el padre del sexo opuesto, ya sea por similitud, oposición, intereses de los padres, etc.
  • Elección basada en el ideal de objeto: generalmente se buscan características complementarias, que pueden ser positivas (acepto que la otra persona tiene atributos que yo no tengo) o negativas (surge la envidia al no poder aceptar eso, se tiende a anular al otro, a fomentar la dependencia. Se da la relación dominio-sumisión).
Hoy en día, en el siglo XXI, el índice de matrimonios esta descendiendo, y a su vez está aumentando el índice de divorcios. Demostrando que hay defectos o deficiencias, en alcanzar la madurez y la resolución de conflictos que permiten, establecer un matrimonio: consciso, complementario y tolerante.